A pesar de las excusas oficiales sobre la seguridad nacional y las armas nucleares, analistas señalan que el presidente estadounidense persigue benefi
A pesar de las excusas oficiales sobre la seguridad nacional y las armas nucleares, analistas señalan que el presidente estadounidense persigue beneficios concretos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició una agresión conjunta con Israel contra la República Islámica bajo el argumento de proteger la seguridad nacional.
«El régimen [iraní] ya contaba con misiles capaces de alcanzar a Europa y nuestras bases, y pronto habría tenido misiles capaces de alcanzar nuestro bello EE.UU.», aseguró este lunes al dirigirse a militares y a las familias de estadounidenses caídos durante la operación.
«[Los iraníes] habrían tenido armas nucleares hace tres años y las habrían usado. Pero no permitiré que eso suceda», concluyó.
No obstante, analistas ponen en duda las intenciones declaradas de Trump y señalan que lo movían otros intereses.
Una cuestión de política exterior, no de supervivencia
Es profundamente erróneo pensar que la estabilidad a largo plazo o el caos total en Oriente Medio tengan para EE.UU. una importancia fundamental, considera Timofei Bordachev, politólogo ruso y director de programa del Valdai Discussion Club.
«Para Estados Unidos, ubicado a miles de kilómetros de Oriente Próximo y Medio, la situación real allí no tiene ninguna importancia. Simplemente porque no puede afectar de ningún modo a la seguridad y supervivencia del Estado estadounidense», sostiene.
Según el analista, para Washington solo es relevante lo que ocurre en su entorno inmediato; el resto de los conflictos son observados desde la óptica de sus intereses políticos o pragmáticos.
Una de esas tareas sería dañar los intereses de Rusia, China e India. «Para Washington, infligir un daño táctico a Rusia y China es mucho más importante que resolver de manera estructural cualquier otro problema de política exterior. Allí pueden creer que la estabilidad a largo plazo de EE.UU. frente a la presión de Moscú, Pekín, en parte Nueva Delhi y, en general, de toda la humanidad que aspira a la independencia, se construye a partir de victorias tácticas», afirma el politólogo.
Aumentar la riqueza
El éxito de esta campaña podría permitir a EE.UU. incrementar su influencia en el mercado petrolero, considera Gleb Ignatyev, politólogo y profesor de la Escuela Superior de Economía (Rusia).
«Si en Irán se establece un régimen amistoso con Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita, ello permitiría a los primeros y a los terceros influir aún más en el mercado del petróleo, y a los segundos reforzar su entorno geográfico, ya que desaparecería un actor que apoya a Hamás y a Hezbolá», sostiene Ignátiev en declaraciones a RT.


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