¿Qué ciudad quiere Santa Cruz? El debate sobre el futuro urbano entre la planificación y el crecimiento

¿Qué ciudad quiere Santa Cruz? El debate sobre el futuro urbano entre la planificación y el crecimiento

La discusión sobre las modificaciones al Código de Urbanismo y Obras (CUO) volvió a poner en el centro del debate una pregunta que trasciende las norm

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La discusión sobre las modificaciones al Código de Urbanismo y Obras (CUO) volvió a poner en el centro del debate una pregunta que trasciende las normas técnicas: ¿qué modelo de ciudad quiere construir Santa Cruz de la Sierra?. Para el Colegio de Arquitectos de Santa Cruz, la respuesta no puede limitarse a cambios aislados en la normativa, sino que debe partir de una planificación integral que defina el desarrollo urbano de las próximas décadas.

En un pronunciamiento público, la institución ratificó que cualquier modificación al Código de Urbanismo debe estar subordinada al Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT) y a la elaboración de un nuevo Plan de Ordenamiento Urbano y Territorial (PLOT/PMOUT). Desde la perspectiva técnica, invertir ese orden significa legislar sobre la ciudad sin contar previamente con una visión estratégica sobre el crecimiento, la movilidad, el uso del suelo, la infraestructura y la protección del patrimonio urbano.

Uno de los principales ejes del debate es la densificación urbana. El Colegio de Arquitectos respalda una ciudad más compacta mediante el modelo de Desarrollo Orientado al Transporte (DOT), que busca concentrar el crecimiento en corredores con capacidad de movilidad y servicios, evitando la expansión desordenada de la mancha urbana. Bajo este criterio, los Índices de Aprovechamiento (IA) fueron incrementados respecto a la normativa anterior para hacer un uso más eficiente del suelo sin comprometer la sostenibilidad del sistema urbano.

Sin embargo, la institución advierte que la densificación no debe convertirse en una sobredensificación indiscriminada. Los barrios consolidados de baja y mediana densidad, como Hamacas, Sirari, Las Palmas o Equipetrol, cuentan con redes de agua potable, alcantarillado, vialidad y servicios diseñadas para determinadas cargas poblacionales. Incrementar significativamente la cantidad de habitantes sin ampliar previamente la infraestructura podría generar problemas de congestión, deterioro de los servicios básicos e incluso procesos de gentrificación que modifiquen la identidad histórica de estos sectores. Por ello, plantean que el crecimiento vertical se concentre principalmente sobre las vías colectoras de las unidades vecinales.

Otro aspecto considerado estratégico es la preservación del retiro frontal de cinco metros. Más allá de una simple exigencia constructiva, los arquitectos sostienen que este espacio constituye un elemento esencial del paisaje urbano, la caminabilidad y la calidad ambiental de la ciudad. La relación entre el ancho de las calles y la altura de las edificaciones define la percepción del espacio público, pudiendo generar entornos más acogedores, seguros y humanos o, por el contrario, espacios hostiles y congestionados. En ese sentido, mantener estos retiros busca preservar la escala urbana que históricamente caracterizó a Santa Cruz de la Sierra.

El documento también respalda la implementación del basamento de cinco niveles, con una altura entre pisos de 3,40 metros, como una modalidad que otorga mayor flexibilidad al diseño arquitectónico y facilita el control técnico del cumplimiento de las normas urbanísticas. Según la entidad, esta medida moderniza los criterios de edificación sin alterar el equilibrio general del desarrollo urbano.

En el plano institucional, el Colegio de Arquitectos solicita al Gobierno Autónomo Municipal que respete los acuerdos alcanzados durante las sesiones de la Comisión Permanente de Actualización del Código (CEPAC), realizadas en junio de 2026. La entidad considera que las modificaciones consensuadas entre los diferentes actores deben ser ratificadas por el Concejo Municipal y posteriormente promulgadas por el Ejecutivo, garantizando seguridad jurídica y continuidad en la planificación urbana.

Más allá del contenido específico de las reformas, el pronunciamiento plantea un debate de fondo sobre el modelo de desarrollo de Santa Cruz de la Sierra. La velocidad del crecimiento demográfico, la presión inmobiliaria y la necesidad de ampliar la infraestructura exigen decisiones sustentadas en criterios técnicos y participación ciudadana. Para el Colegio de Arquitectos, el desafío consiste en compatibilizar el crecimiento económico con la preservación del tejido social, la calidad del espacio público y la sostenibilidad ambiental.

La discusión sobre el Código de Urbanismo representa, en definitiva, una oportunidad para definir el futuro de la principal ciudad del país. La planificación territorial no solo determina dónde y cómo se construye, sino también la calidad de vida de las próximas generaciones. Como concluye el pronunciamiento institucional, las ciudades del futuro no se improvisan; se planifican.

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