El Gobierno revela sus proyecciones: más déficit fiscal, mayor dependencia del BCB y una recesión disimulada

El Gobierno revela sus proyecciones: más déficit fiscal, mayor dependencia del BCB y una recesión disimulada

La Segunda Revisión del Programa Fiscal Financiero 2025 destapa un escenario menos optimista del que el Ejecutivo había intentado mostrar en lo que va

¿Crisis para quién? Asoban ve riesgos donde los números muestran fortaleza
El Ministro de Economía destaca la reducción del déficit fiscal, el crecimiento económico y la inflación más baja de la región
Nuevas entidades financieras amplían el acceso al “Bono BCB en Dólares”
Compartir

La Segunda Revisión del Programa Fiscal Financiero 2025 destapa un escenario menos optimista del que el Ejecutivo había intentado mostrar en lo que va del año. Las nuevas cifras no solo contradicen las declaraciones del propio ministro de Economía, sino que confirman un uso creciente del Banco Central de Bolivia (BCB) como financista directo del Tesoro, además de profundizar el riesgo de refinanciamiento y la contracción de la liquidez en el sistema financiero.

Un documento reservado que finalmente salió a la luz

Después de semanas en las que su existencia era un secreto a voces, el gobierno de Rodrigo Paz hizo pública la Segunda Revisión del Programa Fiscal Financiero 2025 (PFF-Rev2), aprobada el 25 de noviembre. El documento contiene las metas macroeconómicas revisadas, así como los compromisos del Ministerio de Economía y del BCB en políticas fiscal, monetaria y cambiaria.

La publicación llega en un contexto de fuerte desaceleración económica y crecientes dudas sobre la sostenibilidad fiscal del país.

Una contradicción evidente: ¿recesión subestimada o lapso ministerial?

Uno de los datos más llamativos es la proyección de crecimiento económico para 2025:
el PFF-Rev2 estima una caída del PIB de –0,5%.

Sin embargo, esta cifra resulta contradictoria cuando se la compara con los datos disponibles a junio de este año, que ya mostraban un descenso de –2,4%. Las inconsistencias aumentaron pocas horas después de la publicación del informe, cuando el propio ministro de Economía declaró en el programa Noches sin Tregua (Cadena A) que:

“La economía boliviana va a cerrar este año con alta probabilidad con un decrecimiento de entre −2% y −3%”.

La incongruencia entre el documento oficial firmado por la autoridad y sus declaraciones televisivas plantea un interrogante crucial:

¿Debemos confiar en las proyecciones oficiales o en lo que dice el ministro ante la prensa?

El déficit fiscal para 2025 aumenta, pese a las promesas de ajuste

Otro hallazgo relevante del PFF-Rev2 es la revisión al alza del déficit fiscal estimado: de Bs 44.636 millones a Bs 50.036 millones.

Este incremento contradice las promesas realizadas durante la campaña electoral, cuando Paz aseguró un recorte fiscal “desde el primer día de gobierno”.

La revisión plantea dos posibilidades:

  • ¿Se trataba solo de una consigna electoral elaborada sin sustento técnico?

  • ¿O “no hicieron bien su trabajo” al evaluar el estado real de las finanzas públicas heredadas?

Lo claro es que la propia documentación oficial confirma que no habrá ajuste fiscal significativo hasta 2026.

El Banco Central como caja chica del Estado

El documento también revela un incremento considerable en la dependencia del Tesoro respecto al financiamiento del BCB.

Más créditos y más liquidez financiada por el Central

Las metas de financiamiento interno del Banco Central aumentaron en casi Bs 20.000 millones solo para noviembre y diciembre, cifra que supera incluso los Bs 19.600 millones otorgados al gobierno de Arce en los primeros diez meses del año.

Además, el PFF-Rev2 autoriza Bs 16.000 millones adicionales en créditos de liquidez, por encima de los Bs 15.000 millones autorizados inicialmente para todo el año.

En síntesis:

En vez de reducir su dependencia del BCB, el gobierno ha profundizado el financiamiento monetario de corto plazo.

Un riesgo de refinanciamiento que se agrava

El préstamo de liquidez de Bs 16.000 millones del BCB deberá devolverse en menos de un año. Esto implica un mayor riesgo de refinanciamiento para el TGN, tanto por la magnitud del crédito como por la rapidez del repago.

Este escenario anticipa tensiones para la liquidez fiscal en 2026 —el año en el que se promete el ajuste—, y limita el margen de maniobra del Tesoro.

Pagos financiados con emisión monetaria

Al 4 de diciembre, el contador de pagos del Ministerio de Economía registraba Bs 8.241 millones procesados recientemente. La naturaleza de estos pagos sugiere que fueron cubiertos, directa o indirectamente, con los créditos de liquidez otorgados por el BCB en el marco del PFF.

En la práctica, el financiamiento monetario se convierte en una herramienta para sostener el gasto corriente y evitar paralizar servicios estatales, aunque a costa de elevar las presiones inflacionarias y deteriorar la posición patrimonial del BCB.

Una contracción severa de la liquidez bancaria

El PFF-Rev2 también proyecta una reducción de Bs 8.400 millones de la liquidez del sistema financiero, producto de operaciones del Banco Central.

Esto implica dos efectos simultáneos:

  • Un mayor esfuerzo del BCB para frenar la inflación.

  • Una reducción de los recursos disponibles para crédito en un contexto de recesión.

La ironía es evidente: el sector bancario se opuso a la Ley de Diferimiento alegando una “drástica reducción de liquidez”. Bajo ese mismo argumento —si son coherentes— deberían rechazar también estas proyecciones oficiales.
La pregunta es: ¿lo harán?

No es una crítica técnica, sino política

El documento del PFF-Rev2 refleja el trabajo técnico del equipo encargado de elaborar proyecciones, un trabajo que requiere precisión, análisis y capacidad de conciliación entre múltiples presiones institucionales.

La crítica no recae sobre ellos, sino sobre quienes convierten la economía en un instrumento político, ajustando discursos y proyecciones según conveniencias coyunturales.

Conclusión: un 2025 con señales de alerta

La publicación del PFF-Rev2 deja un panorama claro:

  • Recesión disimulada, con proyecciones que no coinciden con la propia narrativa del ministro.

  • Mayor déficit fiscal, pese a promesas de austeridad.

  • Dependencia creciente del BCB, con niveles inéditos de créditos de corto plazo.

  • Riesgo fiscal superior, por plazos ajustados de repago.

  • Contracción de liquidez bancaria, que anticipa un año difícil para la economía real.

Frente a estos datos, la pregunta que queda es si el gobierno está dispuesto a transparentar plenamente la situación económica del país, o si continuará administrando la crisis bajo un velo de optimismo discursivo y opacidad técnica.

COMMENTS

WORDPRESS: 0
DISQUS: