El acceso a medicamentos a precios justos y en condiciones estables volvió a colocarse en el centro del debate nacional. Este miércoles, el Viceminist
El acceso a medicamentos a precios justos y en condiciones estables volvió a colocarse en el centro del debate nacional. Este miércoles, el Viceministerio de Defensa de los Derechos del Usuario y del Consumidor sostuvo una reunión clave con la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (CIFABOL) y la Asociación Nacional de Representantes Importadores y Distribuidores de Fármacos (ASOFAR), con el objetivo de analizar la estructura de costos, el abastecimiento y las dificultades que enfrenta el sector farmacéutico en un contexto de presiones cambiarias y de oferta.
Un antecedente marcado por la pandemia y la escasez
La pandemia del COVID-19 (2020-2021) evidenció la fragilidad de los sistemas de provisión de medicamentos en Bolivia y en la región. Durante ese periodo, los precios de fármacos esenciales como los analgésicos, antibióticos y sedantes se dispararon, mientras que la demanda superaba ampliamente la oferta. La industria nacional redobló esfuerzos para garantizar la producción local, pero también quedaron en evidencia las limitaciones derivadas de la dependencia de materias primas importadas.
En los últimos años, además, se sumó un nuevo reto: las dificultades para acceder a divisas en el mercado oficial. Este factor repercute directamente en los costos de importación de insumos, envases y medicamentos terminados, generando presión sobre los precios y, en algunos casos, retrasos en el abastecimiento.
La reunión y los compromisos
El encuentro de este miércoles tuvo como eje central la revisión de la estructura de costos y la búsqueda de mecanismos para estabilizar la oferta de medicamentos en el mercado interno.
El viceministro de Defensa al Consumidor, Jorge Silva, informó que las conversaciones ingresaron en cuarto intermedio hasta el próximo martes, ocasión en la que también se convocará a la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Salud (AGEMED) y al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. El objetivo: consolidar una propuesta integral que no solo garantice la provisión de fármacos, sino que además contribuya a contener las presiones inflacionarias en este rubro sensible para la población.
Por su parte, Josep Lino, gerente de CIFABOL, reiteró la predisposición de la industria farmacéutica nacional para responder a la demanda, aunque remarcó que el abastecimiento depende directamente del acceso a dólares.
“La población debe conocer que estamos con la mayor predisposición de seguir atendiendo la necesidad de medicamentos. Es fundamental generar una agenda de trabajo que nos permita analizar cómo accedemos a las divisas y cómo normalizamos el abastecimiento”, declaró.
CIFABOL planteó la necesidad de 45 millones de dólares trimestrales para garantizar la producción y provisión estable de medicamentos en el país.
Una problemática estructural
El sistema farmacéutico boliviano combina tres pilares: la industria nacional, que produce alrededor del 60% de los medicamentos de consumo interno; los importadores y distribuidores, que complementan la oferta con productos especializados y de alto costo; y el Estado, que a través de la AGEMED regula precios y calidad.
La tensión actual radica en que la industria depende en un 80% de insumos importados, lo que la hace vulnerable a las fluctuaciones cambiarias. Los importadores, a su vez, enfrentan dificultades similares para asegurar la llegada de medicamentos de origen extranjero, desde oncológicos hasta antivirales.
En este escenario, el rol del Estado resulta decisivo: garantizar divisas para las operaciones críticas, establecer mecanismos de control de precios y, al mismo tiempo, evitar distorsiones que afecten la sostenibilidad de la industria.
Próximos pasos
La mesa técnica retomará el diálogo la próxima semana con la expectativa de articular una propuesta conjunta que equilibre tres intereses: el acceso de la población a medicamentos, la viabilidad económica de la industria y la estabilidad macroeconómica en un contexto de restricción externa.
La construcción de una solución integral se perfila como un reto urgente, considerando que la demanda farmacéutica en Bolivia crece a un ritmo de entre 5% y 7% anual, impulsada por el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas.
En ese marco, la coordinación entre el Estado, la industria y los importadores no solo busca atender una coyuntura inmediata, sino también sentar las bases de una política de seguridad farmacéutica a mediano plazo.


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