Por Martin Moreira Forma Parte de la Red de Economía Política Boliviana Cuando la verdad y la unidad del pueblo se imponen frente a la injustic
Por Martin Moreira
Forma Parte de la Red de Economía Política Boliviana
Cuando la verdad y la unidad del pueblo se imponen frente a la injusticia y la soberbia de quienes gobiernan, Bolivia vuelve a escribir una página histórica. La unión de los sectores sociales, obreros, campesinos y populares, encabezados por la Central Obrera Boliviana (COB), logró enfrentar las decisiones de un gobierno liberal encabezado por Rodrigo Paz, acompañado por ministros que no representan al pueblo boliviano y que actúan como sus verdugos: Lupo y Espinoza. Estas autoridades intentaron imponer medidas contrarias al interés colectivo y a los derechos conquistados por el pueblo. Sin embargo, la movilización del pueblo boliviano, en defensa de la justicia social y de sus materias primas estratégicas —para que sirvan por igual a todos y no a unos pocos—, demostró que la soberbia del poder puede ser derrotada. La derogación del Decreto Supremo 5503 constituye una victoria; no obstante, el camino sigue siendo complejo frente a un gobierno que no representa a las mayorías y que pretende beneficiar únicamente a los sectores con mayor poder adquisitivo: los agronegocios, las cooperativas, la banca y los políticos prebendalistas.
El pueblo se imponen frente a la injusticia y la soberbia de quienes gobiernan, la historia vuelve a marcar un punto de inflexión. Una vez más, Bolivia ha sido testigo de un hecho histórico: la aglutinación de gran parte del pueblo boliviano frente a un gobierno liberal que intentó imponer medidas contrarias a los intereses populares.
El gobierno de Rodrigo Paz, subestimó la fuerza de los sectores sociales organizados. Intentó pisotear derechos conquistados y avanzar sobre decisiones estratégicas sin consenso, despertando la indignación legítima del pueblo boliviano, que salió en defensa de la justicia social y de sus materias primas estratégicas, las cuales deben servir al bienestar de todos y no a intereses particulares.
La soberbia de los gobernantes chocó con la conciencia colectiva. La movilización social y la presión de los sectores obreros, campesinos y populares lograron frenar parcialmente el Decreto Supremo 5503, demostrando que cuando el pueblo se une, puede torcer decisiones injustas. Se puede decir que se ha conseguido una victoria, aunque el camino sigue siendo espinoso.
El diálogo entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB), desarrollado en la ciudad de El Alto, se acerca a un preacuerdo. Tras un cuarto intermedio, ambas partes retomaron las conversaciones y acordaron redactar un nuevo decreto supremo, aunque aún no se conocen con precisión sus bases ni alcances finales.
El ministro de Gobierno, Antonio Oviedo, informó que el preacuerdo contempla la derogación parcial del DS 5503, manteniéndose los aspectos referidos a la eliminación de la subvención a los hidrocarburos, el incremento del salario mínimo nacional y la vigencia de los bonos sociales.
“Se va a redactar un nuevo decreto con las organizaciones sociales, preservando la parte económica. El levantamiento de la subvención a los carburantes y los componentes salariales y bonos se mantienen”, señaló la autoridad.
Sin embargo, no todos los sectores están conformes. Representantes de organizaciones campesinas rechazaron el nuevo acuerdo, mientras que el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, defendió la nueva redacción y pidió a sus bases no caer en la intransigencia. Argollo dio un plazo de 24 horas al Gobierno para concretar la derogación parcial del decreto y exigió a los ministros presentes compromiso pleno en la redacción de la nueva norma.
Este episodio deja una lección clara: ningún gobierno que actúe con cobardía política y de espaldas al pueblo —como lo hacen Rodrigo Paz y sus ministros Lupo y Espinoza— puede sostenerse sin enfrentar resistencia. Ellos no representan al pueblo boliviano.
La lucha continúa. La victoria es parcial, pero la unidad del pueblo ha demostrado, una vez más, que es la verdadera fuerza transformadora de Bolivia.


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