BOTRADING bajo la lupa: entre la política y la eficiencia económica

BOTRADING bajo la lupa: entre la política y la eficiencia económica

Por Martin Moreira Miembro de la Red Boliviana de Economía Política Durante años, Bolivia destinó miles de millones de dólares a la importación de

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Por Martin Moreira
Miembro de la Red Boliviana de Economía Política

Durante años, Bolivia destinó miles de millones de dólares a la importación de combustibles, un negocio históricamente dominado por grandes comercializadoras internacionales. La irrupción de BOTRADING modificó parcialmente esa lógica al introducir un operador vinculado al Estado que no solo incrementó la competencia y redujo costos de adquisición, sino que permitió que parte de los ahorros y las utilidades permanecieran dentro del sistema público. Si esa función vuelve a quedar exclusivamente en manos de operadores privados, la pregunta económica es inevitable: ¿los millones de dólares que antes fortalecían las finanzas estatales y podían reinvertirse en el sector energético terminarán nuevamente convirtiéndose en ganancias privadas que saldrán del país? Más allá del debate político, lo que está en juego es quién captura el valor económico generado por uno de los negocios más estratégicos para la economía boliviana.

Durante años, el debate energético boliviano ha estado dominado por una lógica política que con frecuencia desplaza al análisis económico. Empresas, proyectos e inversiones suelen ser evaluados primero por el discurso ideológico que los rodea y solo después por sus resultados. BOTRADING no ha sido la excepción. Mientras algunos sectores la calificaron de «empresa fantasma», los estados financieros muestran una realidad que invita a un análisis más riguroso: YPFB mantiene obligaciones de pago con BOTRADING por aproximadamente 92 millones de dólares, monto que supera ampliamente el saldo pendiente de 41 millones de dólares que esta última mantiene con YPFB Refinación. En otras palabras, YPFB le debe más a BOTRADING de lo que BOTRADING adeuda a YPFB Refinación, lo que evidencia que una parte importante de los recursos cuestionados corresponde a operaciones de importación efectivamente realizadas y aún pendientes de pago por parte de la estatal. En este contexto, la discusión de fondo debería centrarse en una pregunta mucho más relevante para cualquier economista: ¿BOTRADING generó valor para el Estado boliviano o simplemente creó una nueva estructura burocrática? Si la evidencia apunta a una mayor competencia en el mercado de combustibles, menores costos de importación, fortalecimiento del abastecimiento y ahorros significativos para el país, entonces el debate merece abandonar las consignas políticas para trasladarse al terreno de los resultados verificables.

La economía enseña que los mercados altamente concentrados generan un problema recurrente para los compradores: menor capacidad de negociación. Cuando pocos proveedores dominan la oferta, quienes necesitan adquirir bienes estratégicos terminan aceptando condiciones menos favorables, pagando mayores precios o asumiendo riesgos adicionales de abastecimiento.

Eso fue precisamente lo que ocurrió durante años con el mercado internacional de combustibles que abastece a Bolivia. Grandes traders internacionales concentraban buena parte de las operaciones de suministro de diésel, gasolina y petróleo crudo, convirtiéndose en actores prácticamente imprescindibles para garantizar el funcionamiento del sistema energético nacional.

En ese contexto nació BOTRADING, anteriormente denominada YPFB Internacional S.A., como una herramienta diseñada para modificar esa relación de fuerzas. No se trataba simplemente de crear otra empresa estatal, sino de construir un operador capaz de participar directamente en el comercio internacional de hidrocarburos, competir con los grandes intermediarios y defender los intereses económicos de Bolivia desde el propio mercado.

Su creación respondió además a una necesidad técnica ineludible.

La caída sostenida de la producción nacional de petróleo había reducido considerablemente el abastecimiento de crudo para las refinerías Guillermo Elder Bell y Gualberto Villarroel. En determinados períodos ambas plantas llegaron a operar apenas entre el 30% y el 40% de su capacidad instalada, desaprovechando infraestructura construida durante décadas de inversión pública.

Desde una perspectiva económica, mantener capacidad industrial ociosa constituye una de las formas más costosas de ineficiencia. Los costos fijos permanecen, pero la producción disminuye, elevando el costo unitario de cada litro refinado y reduciendo la rentabilidad de toda la cadena productiva.

YPFB intentó resolver este problema mediante distintos mecanismos institucionales. Incluso se aprobaron normas específicas orientadas a facilitar la importación de petróleo crudo. Sin embargo, los resultados fueron limitados y los volúmenes requeridos nunca llegaron de manera sostenida.

Fue entonces cuando BOTRADING comenzó a operar desde Paraguay, bajo control de YPFB Refinación S.A., logrando concretar aquello que otros mecanismos no habían conseguido: importar petróleo crudo para alimentar las refinerías bolivianas.

Desde 2023 ingresaron aproximadamente 150 mil metros cúbicos de petróleo, permitiendo incrementar la producción nacional de combustibles y mejorar el aprovechamiento de la capacidad instalada de las plantas de refinación.

Sin embargo, el verdadero impacto económico de BOTRADING no estuvo únicamente en importar petróleo.

Su mayor aporte consistió en introducir competencia dentro de un mercado históricamente dominado por grandes comercializadores internacionales.

La teoría económica demuestra que la competencia beneficia especialmente a los compradores institucionales. Cuando existen varios oferentes disputando contratos, los precios tienden a reducirse, las condiciones logísticas mejoran y aumenta el poder de negociación del cliente.

Precisamente eso ocurrió con las licitaciones de combustibles realizadas por YPFB.

BOTRADING pasó a convertirse en uno de los principales proveedores de diésel para Bolivia entre 2023 y 2025, alcanzando alrededor del 15% del mercado nacional. Aunque su participación permaneció por debajo de gigantes internacionales que concentraban más del 40% de las operaciones, su sola presencia modificó el equilibrio competitivo.

Ya no existía un número reducido de proveedores prácticamente asegurando los contratos.

Existía un nuevo actor dispuesto a competir.

Esa competencia generó efectos que van mucho más allá de la cuota de mercado.

Especialistas del sector estiman que la participación de BOTRADING permitió reducir costos logísticos, acelerar procesos de contratación y mejorar las condiciones comerciales obtenidas por YPFB.

Las estimaciones internas incluso calculan ahorros cercanos a los 200 millones de dólares anuales.

Si esa cifra refleja razonablemente la realidad operativa, el análisis económico cambia completamente.

Una empresa deja de medirse únicamente por su balance financiero y comienza a evaluarse por el ahorro que genera al conjunto del sistema.

En economía pública esto constituye un concepto ampliamente reconocido: el valor creado no siempre aparece como utilidad empresarial; muchas veces se manifiesta como reducción del costo de adquisición para el Estado.

Otro de los cuestionamientos dirigidos contra BOTRADING se concentró en las líneas de crédito otorgadas por YPFB Refinación.

Sin embargo, conviene distinguir entre financiamiento operativo y pérdidas patrimoniales.

Las operaciones internacionales de comercialización de hidrocarburos requieren capital de trabajo considerable debido a la magnitud de cada transacción. Los contratos de mutuo aprobados por el Directorio permitieron precisamente financiar esas operaciones de importación.

Más importante aún resulta observar el flujo completo de las obligaciones financieras.

Los estados financieros muestran que YPFB mantiene obligaciones de pago con BOTRADING por aproximadamente 92 millones de dólares, monto que supera ampliamente el saldo pendiente de 41 millones de dólares que esta última mantiene con YPFB Refinación. En otras palabras, YPFB le debe más a BOTRADING de lo que BOTRADING adeuda a YPFB Refinación, lo que evidencia que gran parte de los recursos observados corresponden a operaciones efectivamente realizadas y aún pendientes de pago por parte de la estatal.

En términos simples, parte importante de los recursos observados corresponden a operaciones efectivamente ejecutadas cuyo pago aún debía ser realizado por la empresa matriz.

Analizar únicamente una parte del flujo financiero conduce inevitablemente a conclusiones incompletas.

Existe además un elemento que pocas veces aparece en el debate público.

Las utilidades generadas por BOTRADING no abandonan necesariamente el país.

Mientras los beneficios obtenidos por traders internacionales terminan distribuyéndose entre accionistas privados en el exterior, las ganancias de BOTRADING retornan al sistema empresarial controlado por YPFB Refinación, fortaleciendo el patrimonio estatal y ampliando las posibilidades de reinversión en infraestructura energética.

Desde la perspectiva macroeconómica esto significa que parte del excedente económico permanece dentro del circuito nacional en lugar de transformarse en salida permanente de divisas.

Por supuesto, ninguna empresa pública debe quedar exenta de fiscalización.

La transparencia constituye una condición indispensable para preservar la legitimidad de cualquier operador estatal.

Si existen observaciones administrativas, financieras o de gobierno corporativo, corresponde investigarlas con rigor técnico y absoluto acceso a la información.

Pero resulta igualmente importante evitar que una evaluación política sustituya al análisis económico.

Cerrar una empresa que genera competencia, fortalece la seguridad energética y reduce costos para el Estado puede terminar siendo más costoso que corregir sus eventuales deficiencias administrativas.

Surge entonces una interrogante inevitable.

Si eventualmente se decidiera reemplazar BOTRADING por una nueva entidad, el desafío será demostrar que la alternativa ofrecerá mejores resultados.

No bastará con modificar el nombre, la estructura societaria o el país de constitución.

Será necesario probar que la nueva empresa podrá importar petróleo con igual eficiencia, competir frente a los grandes traders internacionales, generar iguales o mayores ahorros para el Estado y mantener un abastecimiento oportuno de combustibles.

De lo contrario, el país correría el riesgo de desmantelar una herramienta estratégica para regresar a una situación de mayor dependencia respecto a intermediarios privados internacionales.

La verdadera discusión, por tanto, no debería reducirse a si BOTRADING fue políticamente conveniente o inconveniente.

La pregunta central es mucho más profunda.

¿Conviene que Bolivia participe directamente en el comercio internacional de hidrocarburos mediante instrumentos propios o resulta más eficiente depender exclusivamente de empresas extranjeras para abastecer un recurso estratégico?

En una coyuntura marcada por la disminución de la producción nacional, restricciones externas y crecientes presiones sobre la seguridad energética, fortalecer la capacidad de negociación del Estado parece responder más a una estrategia económica de largo plazo que a una simple decisión administrativa.

La historia económica demuestra que los países que preservan mayor margen de maniobra frente a mercados internacionales concentrados suelen hacerlo construyendo capacidades propias, no renunciando a ellas. BOTRADING puede ser perfeccionada, auditada o incluso reestructurada, pero cualquier decisión sobre su futuro debería sustentarse en evidencia objetiva, análisis costo-beneficio y resultados verificables, porque cuando está en juego el abastecimiento energético nacional, las decisiones más eficientes rara vez nacen de los eslóganes políticos, sino de la economía.

 

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