El maestro Guido Arze Mantilla, fundador y director de Pequeño Teatro, recibe los últimos aplausos de despedida

El maestro Guido Arze Mantilla, fundador y director de Pequeño Teatro, recibe los últimos aplausos de despedida

Por: Jackeline Rojas Heredia Al grito de guerra “Si el teatro es verdad, nosotros seremos sinceros”, los integrantes del Elenco Escuela

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Por: Jackeline Rojas Heredia

Al grito de guerra “Si el teatro es verdad, nosotros seremos sinceros”, los integrantes del Elenco Escuela Pequeño Teatro ingresaron durante más de treinta años a escena con la mirada, la guía y la fe del maestro Guido Pablo Arze Mantilla. Hoy, ese mismo grito se convierte en homenaje, despedida y agradecimiento. A pulmón abierto, la familia teatral boliviana entrega sus últimos aplausos al fundador, director, amigo y amado “Guipi Armán”, quien partió el 23 de noviembre de 2025.

Durante tres décadas, el Enkuentro con “K” del Teatro Breve, organizado en La Paz y considerado uno de los espacios más importantes de intercambio escénico del país, reunió a decenas de elencos gracias al espíritu incansable de Arze. Pero su legado es aún mayor: 58 años dedicados al arte y a la cultura boliviana, en los que enseñó música, fabricó instrumentos, formó actores, inspiró vocaciones y demostró que el teatro también es una patria.

Un creador que atravesó fronteras

Nacido en La Paz el 26 de junio de 1943, Guido Arze fue músico, luriri —fabricante de instrumentos de viento—, fotógrafo, maestro, artista multidisciplinario y un eterno buscador de belleza. Golpeado por el exilio durante la dictadura de Banzer, vivió 17 años en Lyon, Francia, donde no solo cultivó su formación artística, sino que dejó una profunda huella como docente de música.

Su vida también guardó capítulos tan singulares como su servicio militar, durante el cual acompañó la repatriación de los restos del Mariscal Andrés de Santa Cruz. Sin embargo, fue el arte quien terminó guiando su destino. Su trayectoria le valió ser elegido consejero de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia y, recientemente, recibir un Homenaje Camaral del Senado el pasado 26 de octubre, distinción que reconoció su inmenso aporte al país.

El nacimiento de Pequeño Teatro

En 1990, tras su retorno definitivo a Bolivia, dirigió “Adjetivos”, interpretada por David Mondaca y Maritza Wilde, marcando el inicio de un nuevo ciclo creativo. Dos años después, el 11 de julio de 1992, fundó oficialmente junto a Jorge Ortiz el Pequeño Teatro, una casa artística que revolucionaría la escena paceña.

Seis años más tarde, el reconocido comunicólogo y Premio McLuhan, Luis Ramiro Beltrán, escribió en homenaje al elenco:

“Hace seis años, en noche de invierno entibiada por la pasión por el arte de las tablas, nació el Pequeño Teatro en un anciano caserón de la calle Murillo.
Lo hizo al impulso de la voluntad de dos amantes del teatro, Guido Arze y Jorge Ortiz, y al conjuro de una ensoñación colectiva preñada de expectativa y rociada de optimismo… la contabilidad del sexenio muestra un saldo a favor en términos de continuidad y pluralidad” (sic).

Las primeras obras reflejaron con contundencia ese impulso renovador:

  • El Abrigo, de Nikolai Gogol —premiada en 1992 con el primer lugar del Concurso Nacional de Teatro Peter Travesí—.

  • A las seis en la esquina del boulevard, de Jardiel Poncela —reconocida como la mejor comedia de 1993—.

A estas se sumaron numerosos montajes que consolidaron a Pequeño Teatro como uno de los elencos más constantes, prolíficos y respetados del país, con giras internacionales y una producción escénica que hoy llena más de tres décadas de historia.

Los últimos años: continuidad del sueño

Cinco años atrás, Arze delegó la dirección del elenco a su pareja, la dramaturga y actriz Verónica Armaza, aunque él permaneció como guía espiritual, maestro y referente hasta sus últimos días. La consolidación del grupo siguió firme con producciones profundas y memorables.

Entre las obras recientes destacan:

  • Marina, homenaje a la escultora Marina Núñez del Prado (16 de octubre de 2025).

  • Marat-Sade, estrenada por primera vez en Bolivia en 2024, uno de los proyectos más queridos por Guido.

  • Volveremos y Filho Dada, piezas que reflejan su mirada crítica sobre el poder y la violencia.

En Marat-Sade, los espectadores ingresan a la turbulenta Francia revolucionaria, donde los diálogos entre Jean Paul Marat y el Marqués de Sade encuentran inquietantes resonancias con la realidad boliviana. Filho Dada, por su parte, desnuda la brutalidad de un torturador durante una dictadura, recordando heridas históricas aún abiertas en el país.

Asimismo, el elenco llevó a escena obras de enorme valor histórico y social como Bartolina Sisa, retratando la captura y asesinato de la líder indígena, y Y se llamaba Soledad, evocando la vida de la rebelde y pionera feminista Adela Zamudio.

Hoy, Pequeño Teatro está conformado por Franz Pando, Gilbert Zanabria, Eneida Poma, Ximena Rodas, Vero Valle, América Gutiérrez, Mónica Jaimes y la autora de esta nota, Jackeline Rojas, junto a un sólido equipo de colaboradores. También se recuerda a los actores ya fallecidos Diego Massi y Omar Fuentes, quienes ahora —en la memoria colectiva del elenco— reciben al maestro en su último viaje.

Un adiós con gratitud eterna

Guido Arze Mantilla no solo dejó obras, discípulos y un teatro. Dejó una forma de entender la vida: con entrega, con verdad y con la certeza de que el escenario es un espacio para transformar el mundo.

Para él, el teatro siempre fue una ceremonia de honestidad. Por eso, hoy, mientras el telón baja para su figura física, su legado queda iluminado con la ovación que él mismo sembró.

La función continúa para Pequeño Teatro. Su grito de guerra seguirá retumbando en cada estreno, en cada ensayo, en cada respiración antes de entrar a escena:

“Si el teatro es verdad, nosotros seremos sinceros… ¡Mucha mierda!”

Hasta siempre, Guido.

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